Convento e iglesia

En el número 79 de la calle Ponzano y haciendo esquina con la de María de Guzmán, en el céntrico barrio de Chamberí, se erige nuestro Carmelo de Santa Teresa de Jesús, segundo emplazamiento que ha conocido esta comunidad y al que llegaron en 1893.

Las trazas del nuevo convento se deben al arquitecto Antonio Mayo que siguió el modelo del Carmelo de San José de Malagón, fundado por Santa Teresa, que al ser de nueva planta, ella misma dispuso la ordenación del espacio.

Adosado al convento se encuentra el templo, de planta de cruz latina, de sencilla arquitectura neobarroca, en cuyo interior podemos contemplar un rico programa iconográfico que nos habla de la espiritualidad del Carmelo Descalzo como vamos a ver:

Al entrar, fijamos la vista en el altar mayor y nos llama la atención el grupo escultórico de la Transverberación de Santa Teresa. A esta gracia mística está advocada precisamente nuestra iglesia. Ella misma nos cuenta en su Libro de la Vida esta experiencia del Amor de Dios. Se trata de una representación plástica según la descripción, con formas sensibles, que la Santa emplea para explicar ese sentimiento de amor infuso.

AUT PATI · AUT MORI

“O padecer, o morir”. Inscripción latina que se encuentra en las pilastras que enmarcan el camarín de la Transverberación. Pone de manifiesto el deseo de Santa Teresa de configurarse con la voluntad de Dios. Ella, que decía “Vivo sin vivir en mí”, por su ansia de llegar al encuentro definitivo con su Esposo, Cristo, a la vez acepta conformarse con su divina voluntad: “Veísme aquí, Señor; si es necesario vivir para haceros algún servicio, no rehúso todos cuantos trabajos en la tierra me puedan venir” (Exclamaciones 15).

misericordias domini in aeternum catabo

“Cantaré eternamente las misericordias del Señor”. Salmo 88. Es una de las expresiones que más incentivaron la vida mística de Santa Teresa, su deseo de cantar las misericordias del Señor. Por eso a su Libro de la Vida lo tituló “Libro de las misericordias del Señor”.

Flanqueando el Sagrario se sitúan dos esculturas. A la izquierda, una talla del s. XVII de San Juan de la Cruz, de escuela castellana, probablemente procedente del primitivo convento de la calle Barquillo. Es el primer Carmelita Descalzo y quien formó con Santa Teresa a la primera generación de carmelitas descalzos, frailes y monjas. A la derecha, una escultura contemporánea de Santa Teresa del Niño Jesús. En su doctrina nos enseña a vivir el Amor misericordioso de Dios Padre y mediante su camino de infancia espiritual muestra cómo elevarnos hasta la más alta perfección evangélica, por la práctica de las virtudes ordinarias. Es Doctora de la Iglesia y Patrona universal de las Misiones.

En el ático, se encuentra la pintura de La Virgen del Carmen entregando el santo Escapulario a San Simón Stock. Está firmada por Víctor E. Lozano en 1892. Su situación, coronando todo el conjunto del Altar Mayor, en el lugar más alto del templo, nos recuerda que nuestra Sagrada Orden del Carmen está bajo su protección maternal.

Compañero nuestro en el Santísimo Sacramento, que no parece fue en su mano apartarse un momento de nosotros

Santa Teresa.

En el presbiterio destaca el Sagrario, o Tabernáculo, lo más importante del templo, donde se encuentra la presencia real de Jesús Sacramentado. Se alberga bajo un templete de mármol, antiguo manifestador.

En las pechinas de la cúpula se nos presentan cuatro pinturas con escenas de la vida del profeta Elías, a quien se considera fundador y modelo de la vida ascética y solitaria:

En la nave central y el crucero se disponen cuatro retablos contemporáneos a la construcción del templo, ejecutados en madera policromada imitando mármoles de colores. Son de estilo clasicista, compuestos de un solo cuerpo y rematados por un frontón que apea sobre columnas de orden corintio compuesto. En el lado del Evangelio (izquierda) del crucero se venera la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, obra contemporánea. La devoción al Corazón de Jesús está muy presente en esta Comunidad, especialmente desde la revelación que recibió la Madre Justa: “Mi corazón y mis ojos están siempre sobre esta Comunidad, y me agradan mucho las almas de ella”.

Desde que se me ha dado comprender el amor del Corazón de Jesús, confieso que he arrojado de mi corazón todo temor.

Sta. Teresa del Niño Jesús

Te convido a entrar en el Divino Corazón. Allí vivo sumergida respirando sólo lo divino, y consumiendo mis muchas miserias en el fuego de su Amor.

Sta. Teresa de los Andes

En el crucero, en el lado de la Epístola (derecha), se venera una imagen de la Virgen del Carmen, talla contemporánea. Nuestra Sagrada Orden desde sus orígenes se configuró como toda de María y Santa Teresa emprendió la Reforma para “servicio del Señor y honra del Hábito de su gloriosa Madre” (V 36,6). Por ello, en nuestras iglesias recibe un destacado culto bajo la advocación de Ntra. Sra. del Monte Carmelo.

Retablo de San José. Se sitúa en el lado de la epístola (derecha) de la nave. Santa Teresa al dar a su hijas por Madre y modelo a la Santísima Virgen, les ha dejado por Padre y Señor a San José. A él quiere la Santa que acudan las carmelitas en sus necesidades y especialmente que le tomen por maestro de oración, y aprendan de él el trato íntimo con el Señor y las virtudes propias de la vida escondida con Cristo en Dios (V 6, 7)

La imagen de la Virgen de Europa se venera en esta Comunidad desde principios del s. XVIII. El Hermano Pedro de Jesús y María, mandó hacer una imagen de la Santísima Virgen en desagravio por la profanación sufrida por los ingleses cuando invadieron Gibraltar en 1704, pues a la imagen que había en el Santuario de la Virgen de Europa le cortaron la cabeza y las manos y la arrojaron al mar. La intención de este devoto de la Virgen era darle culto en la ermita de Gibraltar cuando fuese desocupado, pero como no llegó a conseguirse, decidió traerla a este convento, por inspiración de la Stma. Virgen, como cuentan las crónicas. Y la entregó el 1 de agosto de 1713, siendo priora la Madre Mariana del Stmo. Sacramento. Durante la Guerra Civil le fue quitada a la imagen el Niño, así como la presea y el rostrillo.

En la parte superior de los arcos que albergan los retablos se disponen cuatro pinturas, contemporáneas a la construcción del templo, que representan escenas de la vida de Santa Teresa: la aparición del Niño Jesús en el Monasterio de la Encarnación, la visión de la Virgen María y San José, la visión de San José y el diálogo místico con San Juan de la Cruz.

… porque mi casa, es casa de oración.